abril 20, 2018

El Cuchivilu y el Treputo (cheputo)

La rica mitología de Chiloé también tiene un espacio para las magníficas construcciones, los Corrales de Pesca, que sirvieron de sustento a gran parte de las familias ribereñas.
La figura mitológica a la cual los antiguos habitantes de la zona le atribuían características sobrenaturales es el Cuchivilú. (de Cuchi: cerdo y Vilu: serpiente)
El Cuchivilú es un monstruo marino mitad cerdo mitad culebra que vive en el fango de las playas que deja por las noches para destruir los corrales de pesca.
Los lugareños no se bañan en las aguas por donde ha pasado el cuchivilú, ya que es posible que se les cubra el cuerpo de “Chincheños” (sarna), reconocen su presencia por las huellas de cerdo en la playa o por encontrar algunos corrales rotos aunque hayan sido rotos por el agua o el viento.

El rito  llamado  Treputo  (Trepute,  o también Cheputo), asociado históricamente a los corrales de pesca, implicaba antiguamente la participación de una persona a la que se denominaba Pougtén. Su rol era el de conducir el rito, ofreciendo algunos regalos que eran enterrados en la base del corral, en ocasiones amarrando una lagartija a la estructura y azotando la estructura con ramas de árboles de chaumán (Pseudopanax laetevirens) y tepa (Laureliopsis philipiana) previamente pasadas por humo.

Con el paso  de los años los Pougtenes  desaparecieron, pero dicha práctica ha permanecido de manera fragmentaria en la zona austral, pudiendo advertirse cuando los pescadores azotan sus redes y anzuelos con chaumán cuando la pesca se estropea, o antiguamente los mariscadores, cuando la recolección era pobre.
(tomado del libro: Los antiguos habitantes de la Provincia de Llanquihue, CMN)